Depresión, fobias y estrés

El origen de estos problemas tiene diversos focos de origen, sin embargo, estos problemas llamados “problemas mentales” se han intensificado enormemente estos últimos años debido a que cada vez este mundo es más urbanizado y “rápido”, lo cual deja muy por debajo lo que verdaderamente es importante como los sentimientos y valores de las personas.

El estrés siempre ha existido en nuestro mundo. Es tan antiguo como el mismo ser humano. En otra época, el objetivo de la reacción del cuerpo ante el estrés era movilizar los recursos energéticos del ser humano para poder preparar al esfuerzo físico y permitirle responder al peligro mediante la lucha o con la huida. Las causas del estrés eran el hambre, frío y necesidad para defenderse. Sin embrago, no fue sino en este siglo en el cual el estrés se torno una enfermedad masiva producida por un mundo completamente exaltado, en el cual no queda ningún minuto para descansar y relajarse.

Las fobias tienen su origen de la naturaleza, que nos dio a los seres humanos un defensa poderosa cuando nos inculcó el miedo dentro de nosotros. El miedo a las alturas, a los animales y al fuego, por ejemplo, ayudó a asegurar sobrevivencia en un tiempo cuando las personas se defendían solas en las regiones salvajes. Hoy, no necesitamos esos temores para sobrevivir, pero ocurren de cualquier manera. Y para millones de personas, el temor a los animales, a las alturas, o a las situaciones se ha convertido en interrupciones serias en sus vidas. Estas personas son catalogadas como la forma más común de un grupo de condiciones psiquiátricas conocidas como trastornos de la ansiedad, es decir, fóbicas.

La depresión tiene un origen con 3 diferentes posturas:

  • La primera postura dice que la depresión tiene su origen debido a factores constitucionales, internos, de origen biológico y de predisposición hereditaria.
  • Otra postura es la consideración exógena de la depresión, esto es, factores que se encuentran en el medio ambiente del paciente, como estrés, acontecimientos laborales, profesionales, familiares, situaciones de pérdida (la muerte de un ser querido, una ruptura, etc.). Realmente no serían los factores ambientales propiamente dichos los que desencadenasen la depresión, más bien sería la forma en que lo vive y el cómo reacciona el paciente, lo que puede hacer que se precipite una depresión.
  • Finalmente, la tercera postura es la que considera que en el origen de una depresión pueden estar implicados ambos factores, tanto endógenos como exógenos, en distintas proporciones en los distintos pacientes. Realmente es difícil encontrar una alteración física que no afecte al estado de ánimo y viceversa. El estado de ánimo y el cuerpo solo se pueden desgajar teóricamente.

Criterios simplificados de episodio depresivo mayor.

Al menos ha de haber cinco o más de los siguientes síntomas durante un período de dos semanas, cuando previamente no se habían manifestado al menos durante dos meses. Entre los cinco síntomas ha de figurar estado de ánimo deprimido o la pérdida de interés o la capacidad para el placer.

  • Estado de ánimo deprimido casi cada día y la mayor parte del día.
  • Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades.
  • Pérdida importante o aumento de peso.
  • Insomnio o hipersomnia casi cada día.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotores.
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa inapropiados.
  • Indecisión o disminución de la capacidad de pensar o concentrarse.
  • Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida.

Los síntomas que presenta el paciente provocan malestar o deterioro social, laboral o de otras áreas de actividad.

La depresión es una de las enfermedades mas comunes de la población en general, paradójicamente, es probable que sea la peor diagnosticada, porque frecuentemente pasa inadvertida y es tal vez el trastorno peor tratado en la práctica clínica.

En parte por lo múltiples y complejos que son los síntomas y signos de la depresión, en cualquiera de sus estados, sino que hay muchos estadios y problemas diferentes en grupos de edad distintos.

En varias ocasiones no se pueden diferenciar fácilmente de reacciones normales de duelo y perdida.

Muchísimas personas prefieren seguir aguantando la depresión, como un peso muerto en la espalda, porque confunden la depresión, con falta de carácter o de voluntad, por tanto hay que demostrarse a si mismo y a los demás, que pueden salir adelante solos.

Hasta que ya no le quedan fuerzas, la enfermedad le ha robado el deseo de vivir, de luchar de pelear contra sí mismos y contra el mundo, y en ese momento aparecen los pensamientos de suicidio… pensamientos que cada vez son mas frecuentes, hasta hacerse imposibles de parar…

Inclusive la depresión, puede aparecer, paradójicamente, como la consecuencia de algún éxito grande en aquellos que son destruidos por el éxito. Especialmente cuando el éxito se simboliza inconscientemente como un gran peso, como una responsabilidad mayor a la posible.

Fobias

Las personas que sufren de fobias sienten un sentido irracional de pánico, aprensión, horror o terror cuando se enfrentan con el origen de su miedo. Saben que su miedo es irracional y anormalmente fuerte, pero la reacción fóbica es automática, incontrolable y penetrante. Las reacciones físicas incluyen latido rápido del corazón, falta de aire, temblor y un increíble deseo de huir.

Tan intensa es su ansiedad que las personas que sufren de fobias se alejan lo más posible de la causa de su miedo. Para una persona que sufre de fobias, esto podría significar cruzar una calle para evitar caminar cerca de un perro. Pero para otra, podría significar dejar un trabajo en el décimo piso de un edificio de oficinas porque la claustrofobia (el miedo a lugares encerrados) le previene subirse al elevador. Otras podrían rechazar invitaciones a fiestas por razones del miedo de comer en público. Todavía otras podrían demandar que los miembros de la familia hagan todas las compras porque tienen tanto temor a estar en lugares grandes públicos.

NO TODAS LAS FOBIAS SON IGUALES

Los profesionales de salud mental clasifican las fobias en tres grupos generales:

  • Fobias simples, las cuales son las más comunes y se enfocan en objetos específicos
  • Fobias sociales, las cuales causan extrema ansiedad en situaciones sociales o públicas
  • Agorafobia, la cual es el miedo de estar solo en lugares públicos de los cuales no hay escapes fáciles

La vida de los seres humanos actualmente es muy agitada y todos tenemos que tomar conciencia de que, por muy duro que sea el trabajo, siempre hay que descansar y relajarse para no terminar con una de las tantas enfermedades mentales.

Aunque la conciencia acerca de la importancia de las enfermedades mentales ha aumentado y de que muchas de ellas son de fácil tratamiento, muchas personas las padecen sin percatarse de estas.

La única solución para gran parte de la s enfermedades mentales es llevar una vida sana, hacer ejercicios, una dieta saludable, horas de sueño normales (de 7 a 8 horas), descansar de la vida agitada y tomar vacaciones o un tiempo para descansar fuera de la ciudad.

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