Transtorno de ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT)

Un acontecimiento traumático es un suceso que es vivido como aterrador, con un miedo intenso, horror y sensación de impotencia, de que no hay nada que pueda hacer para escapar o evitarlo. Casi la totalidad de las personas expuestas a un suceso traumático desarrollan síntomas típicos del trastorno de estrés postraumático (TEPT), durante los días siguientes al trauma. Es una reacción normal encaminada asimilar lo sucedido y aprender lo más posible de dicho acontecimiento, como un modo de mejorar la supervivencia en el futuro.

En muchos casos estos síntomas vas disminuyendo paulatinamente hasta desaparecer. Sin embargo, si los síntomas perduran después de un mes, se considera que existe un trastorno de estrés postraumático. En los casos en los que el trastorno se prolonga entre 3 y 6 meses, existen muchas probabilidades de que se haga crónico, pudiendo durar años y afectando significativamente la vida de estas personas en todos sus ámbitos. Puede ocurrir a cualquier edad, en ambos sexos y en personas psicológicamente sanas y bien ajustadas. Tiene un efecto acumulativo. Es decir, cuanto mayor sea el número de traumas vividos, mayor probabilidad existe de desarrollar un TEPT.

Entre las situaciones que más probabilidades tienen de dar lugar a un TEPT se encuentran la violación, el abuso sexual, guerras, catástrofes naturales, asaltos, atentados terroristas, abuso físico, etc. Puede tratarse un suceso que esta persona ha vivido personalmente o de algo de lo que ha sido testigo o que le han contado, leído o visto en televisión. La severidad de los síntomas puede varias en función de muchos factores, incluyendo la gravedad del trauma, el modo en que fue percibido por el individuo, la capacidad personal de afrontar el estrés y el tipo de apoyo y ayuda recibido de la familia, amigos, profesionales, etcétera.

No existen exámenes que puedan realizarse para diagnosticar el TEPT. El diagnóstico se hace con base en un cierto grupo de síntomas que persisten después de antecedentes de trauma extremo. Se realizan exámenes físicos y psiquiátricos para descartar otras enfermedades.

Mientras que eventos traumáticos, como la tragedia del 11 de septiembre de 2001, pueden ocasionar angustia, no todos los sentimientos de angustia son síntomas de TEPT. Los sentimientos se deben expresar a los familiares y amigos. Si los síntomas duran mucho tiempo o son peores que los de los amigos, se debe buscar ayuda médica. Se debe buscar ayuda acudiendo inmediatamente al servicio de urgencias o llamando al número de emergencia local (como el 911 en Estados Unidos) si la persona se siente abrumada por la culpa, si es impulsiva y piensa hacerse daño a sí misma, si es incapaz de manejar el comportamiento o si está experimentando otros síntomas muy angustiantes de TEPT. También se debe buscar asistencia médica cuando se tienen problemas progresivos como pensamientos recurrentes, irritabilidad y trastornos del sueño.

A quienes han experimentado situaciones estresantes extremas se les recomienda la asesoría u otra intervención de la crisis inmediatamente después del evento. Estas personas pueden ayudar a prevenir formas a largo plazo del TEPT y deben ser parte de las respuestas de salud pública a los grupos en riesgo, tales como las víctimas de un desastre. Si las personas no son atendidas después de un evento estresante pueden desarrollar algunas complicaciones como son: depresión, ansiedad y/o fobias, además de abuso de alcohol o drogas.

BASES BIOLOGICAS

La activación del Sistema Nervioso Simpático tiene un importante papel en la respuesta del organismo al estrés o ante situaciones amenazantes. Ante condiciones de estrés extremo el Sistema Nervioso Simpático se dispara como una unidad con el fin de maximizar la movilización y utilización de energía. Esta protección es a corto plazo, aun así, puede generar secuencias negativas a largo plazo en algunos individuos. En muchos pacientes que desarrollaron el trastorno, el Sistema Nervioso Simpático parece responder de modo hiperactivo ante determinados estímulos relacionados con acontecimientos traumáticos.

El estrés incontrolable origina una liberación de opioides endogenos que producen un aumento de la analgesia. El modelo opioide del estrés postraumático indica que la presencia de comportamiento estresante y repetitivo se debe a una secreción inadecuada de los opioides endogenos ante situaciones adversas.

TRATAMIENTO PSIQUIATRICO.

El objetivo del tratamiento es la reducción de los síntomas, estimulando a la persona afectada para que recuerde el evento, para que exprese sus sentimientos y para que gane algún sentimiento de dominio con respecto a la experiencia. En algunos casos, la expresión de la aflicción puede ayudar a completar el proceso necesario de duelo. En este sentido, los grupos de apoyo son muy útiles para brindar un ambiente donde las personas que han tenido experiencias similares puedan compartir sus sentimientos. Es posible que se deba tratar la depresión, el consumo de alcohol o el abuso de sustancias (los cuales ocurren comúnmente con el TEPT) o condiciones médicas asociadas, antes de abordar los síntomas de una manera efectiva. La terapia de comportamiento, un tipo de terapia conversacional, se puede emplear para tratar los síntomas de evasión, la cual incluye técnicas como la exposición gradual y la técnica de inmersión o exposición frecuente al objeto que precipita los síntomas, hasta que la persona se acostumbre a él y deje de evitarlo.

Los medicamentos que actúan en el sistema nervioso se pueden utilizar para reducir la ansiedad y otros síntomas asociados. Se ha demostrado que los antidepresivos son efectivos para tratar el TEPT, incluyendo medicinas más modernas.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

El tratamiento psicológico suele tener las siguientes características:

  • Tratamiento de emociones intensas como rabia, culpa, vergüenza, miedo, etc., de modo que aprendan a manejarlas y transformarlas adecuadamente.
  • Exposición gradual en imaginación o por escrito a las situaciones temidas, comenzando por las más fáciles de afrontar. Enseñarles cómo afrontar los recuerdos postraumáticos, imágenes mentales, sentimientos y pensamientos negativos sin sentirse abrumado por ellos. Los recuerdos no desaparecerán pero se pueden volver manejables, de modo que no den lugar a emociones tan intensas y dolorosas, sino a emociones que, aunque sigan siendo negativas, sean más fáciles de soportar y menos intensas. Por ejemplo, sentir enfado o enojo al recordar ciertas cosas, pero no rabia o deseos de destruir o atacar.
  • Tratar otros trastorno asociados, como depresión, abuso de alcohol o drogas, trastorno de pánico, fobia social, etc.
  • Enseñarle a tener una percepción más realista del mundo y de las personas que le rodean, que no esté teñida por el trauma vivido.
  • Tratar los problemas en sus relaciones, problemas de pareja o problemas sexuales.

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