El peor enemigo: Tú mismo

Está claro que la búsqueda de la felicidad no es una tarea fácil. Son muchos los obstáculos que las personas encontramos en nuestro camino: problemas económicos, problemas en nuestro entorno e incluso la enfermedad. La cuestión es por qué hay personas que sin razón se sientes desdichadas, la respuesta muchas veces es: Tú eres tu peor enemigo.

Quererse a sí mismo

Hay personas que caen en el auto-castigo y se niegan la oportunidad de disfrutar de aquellas cosas que hacen felices a los demás. La falta de autoestima, el no reconocer la propia valía, hace que la persona se sienta insignificante al compararse con sus semejantes.

Para muchos, pasar por esto no es fácil. La persona que carece de estima propia tiende a ensalzar las virtudes de los demás y tiene capacidad de perdonar los errores y defectos de otros sin importar el mal que hayan podido desencadenar. Sin embargo, llegan a ser crueles consigo mismos y muy exigentes. Este comportamiento puede sumir a cualquiera en una profunda tristeza empujándola hacia un trastorno depresivo y de neurosis.

El origen

En general, este tipo de comportamiento suele ser el resultado de un crecimiento inadecuado. Los niños que aún no tienen conciencia social creen que todo les pertenece, sólo cuando comienzan a socializarse toman conciencia de que otros sienten las mismas necesidades que ellos.

La educación es un factor muy importante en este proceso. Cuando a un niño le inculcan una educación basada en sentimientos llenos de culpabilidad y arrepentimiento al interponer sus propios deseos o derechos al de los demás, no es difícil pensar que la ansiedad en el niño aumente y el futuro adulto crezca lleno de confusión.

Para evitar los sentimientos de culpa, el sujeto niega cualquier reconocimiento que puedan hacerle por una acción bien hecha y se comporta consigo mismo como si fuera su enemigo, al que no se le puede dar ninguna oportunidad.

Consecuencias

  • Personas con problemas a la hora de tener que demostrar sus aptitudes.
  • Falta de espontaneidad.
  • Pensar que su actitud no puede cambiar porque siempre ha sido tal y como es.

Pero esto último no es cierto. Si la persona se da cuenta de que tiene problemas, a través de métodos que le hagan ver cómo se comporta día a día y cómo se niega placeres que considera inadecuados o que no van con su forma de ser, lo que su subconsciente traduce como que no las merece, comenzará a ser consciente de que si se enfrenta a sus miedos y es capaz de “premiar” sus pequeños logros y esfuerzos quizás llegue un día en que pueda reunir fuerzas para luchar por lo que quiere y que además, merece.

Este artículo está basado en las sabias palabras del Dr. José María Uncal, Psiquiatra, reunidas junto con otros especialistas en el libro “Guía Práctica de la Psicología”, dirigida por el doctor J.A. Vallejo-Nájera

Desirée R.A.

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