Técnicas para controlar la ansiedad

La ansiedad se vive como algo indefinido, sin referencia. Es una sensación de falta de aire, de pellizco en el estómago, de desazón. La ansiedad es la puerta a enfermedades como la depresión. Los especialistas nos enseñan pautas para reducir estos niveles.

Enfrentarse a la ansiedad

En muchas ocasiones, la ansiedad se produce cuando nos enfrentamos a algo a lo que tememos. Si sabemos reconocer cuáles son esas situaciones, podremos hacerles frente exponiéndonos a ellas.

Ante esta opción el rechazo es inmediato, la persona que sufre ansiedad quiere rehuir de ese momento y no enfrentarse a él, pero sólo de esta manera se puede superar poco a poco ese miedo irracional.

La técnica de exposición debe hacerse de forma escalonada, comenzando por las que se podrían considerar más fáciles para luego pasar a las más complejas. La imaginación juega un papel importante, hay que mentalizarse, ponerse en situación de forma imaginaria antes de enfrentarse a este reto.

La respiración

Para plantarle cara, existen técnicas de control de la ansiedad basadas en la respiración.

Respirar con el diafragma: esta técnica consiste en tomar aire con la parte baja de los pulmones y no tomando aire tal y como solemos hacer.

Para saber que estamos respirando correctamente, debemos poner una mano en el pecho y otra sobre el estómago, de forma que al tomar aire se hinche este y no el pecho. El aire se retiene por unos momentos y luego se expulsa lentamente.

Este ejercicio ayuda a que cueste menos respirar, aunque al principio nos parezca lo contrario. Es un ejercicio que se debe realizar diariamente entre 5 y 10 minutos en una posición que nos resulte cómoda (recostada o sentada). A medida que nos vayamos sintiendo más cómodos con la respiración, se irá poniendo en práctica en otras posturas como de pié o caminando.

La finalidad del ejercicio es que lo podamos realizar en momentos de ansiedad en cualquier situación, en el trabajo, caminado por la calle pero sólo cuando la técnica esté totalmente dominada con mucha práctica.

Relajación

La ansiedad genera tensión muscular y la tensión muscular se alivia con relajación, con lo que practicando esta, se llega a reducir los niveles de ansiedad.

Lo primero que hay que aprender, es quitar la tensión muscular de cada parte de nuestro cuerpo. Los músculos de nuestra cara: la frente, los ojos, la boca, el cuello, la mandíbula e incluso la lengua con ejercicios de tensión durante unos segundos para luego soltarlos y así quedar relajados. Esto hay que realizarlo con cada parte del cuerpo: manos, antebrazos, brazos, hombros, piernas y pies.

Cuando este ejercicio se realiza de forma habitual, comenzamos a detectar que partes de nuestro cuerpo se tensan; igualmente nos sirve para relajarnos en casa tumbados en una cama o sillón haciendo un repaso mental por el cuerpo y quitando la tensión que detectamos en el mismo.

Desirée R.A.

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